domingo, 15 de octubre de 2017

Juan Domingo Perón descendiente de tehuelches

     
          



La otra verdad sobre Perón
ENTREVISTA A HIPOLITO CARMELO BARREIRO

18/01/2004 |
El próximo 1 de julio se cumplirán treinta años del fallecimiento de Juan Domingo Perón y, seguramente, para entonces aún seguirá vigente la controversia inaugurada, tiempo atrás, sobre la fecha y el lugar de nacimiento del tres veces presidente de la República (1946-1952, 1952-1955 y 1973-1974).

El próximo 1 de julio se cumplirán treinta años del fallecimiento de Juan Domingo Perón y, seguramente, para entonces aún seguirá vigente la controversia inaugurada, tiempo atrás, sobre la fecha y el lugar de nacimiento del tres veces presidente de la República (1946-1952, 1952-1955 y 1973-1974).

Los datos suministrados por la historia oficial establecen que el fundador del justicialismo vio la luz el 8 de octubre de 1895 en la localidad de Lobos. Esta interpretación, sin embargo, fue rebatida por una corriente revisionista.

Sus impulsores argumentan que Perón, en realidad, nació dos años antes y unos 40 kilómetros más lejos de la ciudad de Buenos Aires: el 7 de octubre de 1893, en estación Roque Pérez, hoy convertida en cabeza de partido y con unos 10.000 habitantes.

"Nació en un rancho, al otro lado del Salado, a orillas, prácticamente, del río", señala el doctor Hipólito Carmelo María Barreiro, uno de los principales fogoneros de la tendencia correctiva.

"El mejor homenaje que podría hacérsele al General, cuando se conmemoren los treinta años de su muerte, será la verdad. Y la verdad es que no fue parido en Lobos --agrega--. Esa casa se construyó, según indican los documentos oficiales del Registro Provincial de Catastro, en 1925".

Amigo, médico personal y funcionario de Perón, Barreiro se valió de su cercanía física y afectiva para investigar, recopilar y escribir Juancito Sosa, el indio que cambió la historia , donde, además de insistir con lo expresado líneas más arriba, corrobora otra añeja presunción instalada en los círculos de estudiosos: el ex jefe del Estado fue hijo natural, con mayoritaria herencia aborigen.

"Tenía el 90% de la genética de su madre, Juana Sosa Santa Cruz, y de su abuela materna. Mire, le doy un dato: a los tehuelches no se les cae el pelo; él, hasta la muerte, mantuvo un cabello largo, lacio y abundante", asegura.

"Se cría como Juancito Sosa, hasta que, cuando tiene dos años, Tomás Perón lo reconoce y le agrega el segundo nombre para homenajear a la abuela paterna --añade--. Recién ahí surge Juan Domingo Perón".

El blanco de la polémica es, hoy, una más de las tantas casas de campo que rompen la exasperante horizontalidad de la pampa bonaerense. Construida con ladrillos de 15 por 30 centímetros y paredes revestidas de adobe, tiene 48 metros cuadrados y está emplazada al fondo de un terreno de 20 por 37 metros. Estuvo habitada hasta 1995 y pasó los posteriores cinco años sin moradores. Recién después, el municipio de Roque Pérez la incorporó a su patrimonio para habilitarla como museo histórico.

El paisaje interior es bien de época: la primera habitación posee piso de ladrillos, asentados sobre un contrasuelo de arena y ladrillo molido. Hay otra sala, con base de tierra consolidada. En las dos, el techo es de chapa acanalada, aunque no es el original y luce bastante deteriorado. Un cielorraso de pinotea, también afectado por los embates del tiempo, exhibe profundas rendijas. El parcial strip-tease permite certificar que la paja servía para aminorar los efectos tanto de los tórridos calores veraniegos como de las rigurosas heladas invernales.

"La madre de Perón era descendiente de tehuelches y vivía en Roque Pérez. Allí conoció a Mario Tomás Perón, un porteño que había llegado al pueblo, enfermo de tuberculosis y aconsejado por su padre, Tomás Liberato Perón. La pareja compró varios lotes en la zona, que se escrituraron en 1892. En uno, hizo construir la casa. Hay una foto, de 1894, que muestra a los dos frente a la vivienda ya terminada", continúa desenrollando Barreiro su torrente de datos.

--¿Por qué, entonces, Perón fue anotado en Lobos?

--Roque Pérez era el cuartel sexto del partido de Saladillo. La ley obligaba a inscribir los recién nacidos en el Registro Civil de Saladillo, que está a 52 kilómetros de Roque Pérez. Muchas familias, sin embargo, preferían hacerlo en Lobos porque queda más cerca. A 30 kilómetros, cruzando el río Salado. Pero, indefectiblemente, debían dar un domicilio de ese pueblo.

La casa, donde los Perón vivieron hasta 1901, fue declarada lugar histórico por el Congreso de la Nación, en 1998. Esta decisión conmovió los cimientos de la historia oficial --surgida, a mediados de los '40, en pleno apogeo justicialista-- que veneraba una típica residencia de clase media, con zaguán y dos balcones, del centro de Lobos.

--¿Quién habría sido el autor intelectual de la adulteración?

--La abuela paterna de Perón, doña Dominga Dutey. Ella quedó a cargo de los dos hermanos y necesitaba "blanquear" la situación del nieto menor para que entrara al Liceo Militar. No podía aparecer como hijo ilegítimo de una india, nacido en un rancho de Roque Pérez. A principios del siglo 20, ser hijo ilegítimo estaba muy mal visto. Fue un invento sin maldad, bien intencionado.

Juana y Mario se casaron en septiembre de 1901 y, en el mismo acto, reconocieron como hijos a Avelino Mario --dos o cuatro años mayor, según la versión que se considere-- y a Juan Domingo.

Poco después, se trasladaron hasta el territorio nacional de Santa Cruz, donde el padre se desempeñó como administrador de la estancia Chank Aike --propiedad de la familia Linck, de origen escocés--, ubicada unos 90 kilómetros al oeste de Río Gallegos.

Si bien a la curtida doña Juana el crudo clima austral no la amedrentaba --recordar que tehuelche significa gente brava--, la salud del marido sí se resintió y obligó a que, en 1904, todos enfilaran hacia latitudes más acogedoras. Por esos años, justamente, los abuelos suizos de Néstor Carlos Kirchner estampaban sus primeras huellas de inmigrantes en la agreste estepa.

--Si tomamos esas vivencias de su niñez, Perón pudo ser el primer presidente patagónico, ganándole por nocaut técnico al doctor Kirchner...

--¡Claro! (risas) Aferrándonos a esos pequeños elementos circunstanciales es correcto. Bajo esas condiciones, podemos afirmar que fue el primer tehuelche en probarse la banda y el bastón. Es erróneo decir, en cambio, que fue el primer presidente con sangre india porque lo precedieron Justo José de Urquiza (1854-1860), Hipólito Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930) y Victorino de la Plaza (1914-1916).

La evolución de la charla con alguien que supo, de primera mano, cómo pensaba, qué sentía, a quiénes respetaba y por qué causas se alegraba o entristecía Perón desemboca, inevitablemente, en la cotidianeidad... saber sobre los gustos, placeres, berretines y debilidades del hombre que logró capitalizar la efervescencia popular, quizás, como nadie.

--Bien plantado, robusto, fortachón... ¿cuánto medía y pesaba?

--Andaba en 1,82 metros y pesaba cerca de noventa kilogramos.

--Debe ser, por lejos, el dirigente político argentino con mayor cantidad de apelativos. Recuerdo, entre otros, el Coronel, el General, el Viejo, el Conductor, el Dictador Depuesto, el Tirano Prófugo, el Primer Trabajador, el Exiliado...

--El brigadier (Juan Manuel) de Rosas también recibió unos cuantos. Pero, es verdad, Perón concentró apoyos intransigentes y rechazos recalcitrantes. Esa antinomia se reflejó en las formas usadas para referirse a él.

--¿Por qué no tuvo hijos?

--Sí los tuvo. Dos hijas. Una, aquí, en el '34, Marta Holgado. Otra, nacida en Europa, en 1940, fruto de su romance con una maestra ítalo-española, que conoció durante la Segunda Guerra Mundial.

--Hablando del tema, ¿fue nazi?

--No. Nunca. A principios del '39, es enviado por el Ejército a Europa. "Se viene la guerra. Usted, instálese donde quiera... París, Roma, Lisboa o Berlín y estudie bien la situación. Queremos saber cómo quedará el mapa geopolítico y económico cuando termine todo", le dijo el ministro de Guerra, general Carlos Márquez. Imagínese el prestigio intelectual que tenía Perón. Elige Italia. Cuando vuelve, a mediados del '41, da su informe. "Vi en Alemania un país extraordinario, con un líder carismático, que supo extraer lo mejor del patriotismo y de la contracción al trabajo de ese pueblo. Vi una maquinaria bélica que ni Aníbal, el cartaginés, ni Julio César, salvando las distancias, se hubieran imaginado. Pero mi impresión es que Alemania perderá la guerra", manifestó en su informe, palabras más o menos. ¿Cuándo lo expone? ¿Cuando las tropas aliadas habían desembarcado en Normandía? No, en el '41. En el cenit de (Adolfo) Hitler, cuando la esvástica ondeaba bajo el Arco de Triunfo en París. Como la mayoría del generalato era germanófilo, esa postura le valió una reprimenda y lo mandaron castigado a la Cordillera mendocina. Allí fue subjefe de la unidad que comandaba (Edelmiro) Farrell.

--¿Y cómo fue su relación con la colectividad judía?

--Perón fue el primer presidente argentino que reconoció al Estado de Israel. Hasta se peleó con "Pepe" Arce, su representante ante las Naciones Unidas, porque era antisemita. Fue quien más favoreció a los judíos de nuestro país. Existen datos históricos que corroboran esta afirmación. En Israel, hay un bosque con su nombre. Es un homenaje similar al que, por ejemplo, tiene (Winston) Churchill o (John) Kennedy.

--¿Es verdad que, casi a manera de premonición del destino, en el '37, Perón y el entonces mayor (Eduardo) Lonardi --que lo derrocaría en el '55-- tuvieron un encontronazo en Chile por la agregaduría militar a la embajada?

--Sí. Fue un mal entendido. Lonardi viajó a reemplazarlo cuando Perón es enviado a Europa. Pero Perón estaba en medio de una investigación de espionaje al ejército chileno. Siempre hubo una hipótesis de conflicto entre ambos países y, con el inquietante panorama mundial que se cernía, la atmósfera estaba enrarecida. "Hay una persona que le va a traer los planes del ejército chileno. Usted, páguele. Acá está el dinero. No lo haga ni en la embajada ni en su casa sino en un bar o cualquier sitio público", lo instruyó. Las cosas salieron mal, lo filmaron y lo declararon persona no grata. Fue un gran escándalo que casi le cuesta la carrera a Lonardi.

--La campaña para ayudar a las víctimas del terremoto de San Juan, en el '44, hizo que Perón tomara nota de la joven actriz Eva Duarte. Un flechazo los unió desde el primer instante y nunca más se separaron. ¿Quién se entregó más al otro?

--En toda relación de pareja, siempre hay uno que quiere y otro que se deja querer. Quien amó, para mí, fue Evita.

--De no haber muerto Evita prematuramente, ¿la relación se habría mantenido hasta la ancianidad?

--Para responder a eso hay que contar con la bola de cristal. Sí puedo dejar constancia que el amor que ella le tenía era muy grande.

--¿De qué falleció?

--De cáncer en el cuello del útero.

--¿Y Perón?

--A él le detectaron, el 19 de noviembre de 1973, una grave disfunción cardíaca. El estado de sus pulmones se perjudicó, además, con los viajes a Asunción (Paraguay) y Montevideo (Uruguay). Pescó un enfriamiento. El 12 de junio, cuando reunió a la gente en la Plaza de Mayo, ya se sentía morir.

--Predicaba que "sólo la organización vence al tiempo", pero no armó una estructura dirigencial dentro del Partido Justicialista que pudiera sobreponerse a su desaparición física. ¿Por qué?

--Mi heredero es el pueblo, dijo. No pensó, seguramente, que iba a morir de forma tan abrupta.

--¿Trató a Isabel Martínez? En "La novela de Perón", Tomás Eloy Martínez la describe "menuda como un pájaro y con la virtud de ver sólo la superficie de las personas". ¿Es tan así?

--Es una buena mujer, pero muy ingenua.

--¿Estaba capacitada para ejercer la presidencia? De hecho, a la muerte de su marido, lo hizo por más de veinte meses...

--No.

--¿Por qué violentaron el féretro de Perón y cortaron sus manos?

--Creo que fue un mensaje mafioso. Pudo venir desde afuera. Para mí, no fue local.


--¿A qué se debían las manchas que tenía en su cara?

--El tema es así. Los tehuelches carecían de aparato folicular. Como Perón era indio --no lo descubro yo sino la antropología--, era lampiño. Nosotros, en todo el cuerpo, tenemos pelo o vello. Hay sectores en los que, a simple vista, no se detecta, pero sí a trasluz. Esa es la defensa contra los rayos ultravioletas y el reflejo del sol en la nieve. Perón no lo sabía y, cuando fue destinado a Mendoza, contrajo dermatitis espontáneamente que, cada tanto, se le exacerbaba con ciertas comidas o el impacto directo de los rayos solares. Los que no saben dicen que era psoriasis.

--¿Por qué no hay indios con dermatitis?

--Porque ellos saben que deben protegerse. Perón lo ignoraba. Los aborígenes patagónicos usaban una resina basada en la grasa del chulengo --un guanaco pequeño-- como principio activo. Con ella, se resguardaban en verano y en invierno.

--Fue un gran deportista. Practicó boxeo, esgrima, equitación, tiro. Sobre fútbol, la leyenda asegura que era hincha de Racing, ¿es cierto?

--Noooo... Perón era de Boca Juniors. De Racing era el ministro de Hacienda, Ramón Cereijo.

--¿Por qué, entonces, el estadio de Racing fue bautizado "Presidente Perón"?

--No sé... Será porque, en su momento, Perón --a través de Cereijo-- le dio la plata para construirlo.

--¿Compartió veladas con Carlos Gardel?

--Lo conoció, a principios de los '30, en una milonga de Avellaneda, donde Gardel cantaba. Perón tenía el grado de mayor. Cuando alguna vez le pregunté qué impresión se había llevado de él, me lo definió como una buena persona, simple y sensible.

--La última. ¿Fumaba mucho? Sus carrasperas, disfonías y dificultades respiratorias, ¿derivaban del exceso de tabaco?

--Sí. Fumaba cigarrillos negros, de distintas marcas. Las que tuviera a mano. Cuando no tenía, "pechaba". Le llamaba "faso". También bebía mucho café.

RAUL HORACIO MAYO

FUENTE: http://www.lanueva.com/el-mundo-impresa/709271/-la-otra-verdad-sobre-per-243-n-.html

¿Fue el Presidente Juan Domingo Perón descendiente de tehuelches?

Por Rodolfo Soto - Sábado 21 de Mayo del 2016

– Los ocultamientos y misterios en torno al origen de Juan Domingo Perón, fueron consecuencia de prejuicios injustificables que él y los suyos tuvieron que sortear.

Cuando al ver su pelo muy negro alguien le preguntó si se lo teñía, respondió: “Nunca. Tengo mucha sangre india en las venas. Total, por parte de mi mamá. En esta raza se da muy poco el cabello blanco”



“Me siento muy honrado por llevar sangre tehuelche, descendiendo por vía materna de quienes poblaron la Argentina desde siglos antes de llegar los colonizadores… No fui el único Presidente con sangre india. También lo fueron Justo José de Urquiza, Hipólito Irigoyen, Victorino de la Plaza”, dijo Perón en una conversación con amigos

Aunque nunca el Presidente de Argentina Juan Domingo Perón estuvo en Punta Arenas, el Mandatario trasandino tuvo alguna cercanía con esta tierra patagónica. Primero, al vivir cuando niño en una localidad cercana a Río Gallegos y segundo al proceder al cierre del presidio de Ushuaia, cuando gobernaba el país.

El 21 de marzo de 1947 es la fecha del decreto firmado por el Presidente Perón, que dispuso el cierre del temido presidio.”Ushuaia, tierra maldita, incorpórese sin lacras al sentimiento argentino”, es el título del artículo mediante el cual “Crítica” da a conocer la noticia.

En este centro penitenciario hubo famosos reclusos: el adolescente Carlos Gardel, al aplicársele la ley 3.335 que penaba a los reincidentes; Josip Broz, joven inmigrante croata, por sus actividades anarco-sindicalistas, antes de convertirse en mariscal, y el boxeador apodado “Toro Salvaje de las Pampas”, Luis Angel Firpo, por tramitación ilícita en compra de tierras.

Lo más curioso en esta historia de Perón, es que algunos biógrafos de este gran personaje, le entregan un linaje que tiene que ver con la raza que tenía sus dominios en la Patagonia chileno-argentina: los tehuelches. La eventual pertenencia de Juan Domingo Perón al pueblo tehuelche por línea materna es materia de debate entre los historiadores.

       

Sangre india

En el año 1967, la revista 7 Días, incluye en una entrevista las palabras de Perón respecto a su pertenencia étnica:

“Me contaba mi abuela que cuando Lobos era apenas un fortín, ellos ya estaban allí… Mi abuela inmemorial era lo que bien podemos describir como una mujer machaza, que conocía todos los secretos del campo… Cuando la vieja solía contar que había sido cautiva de los indios yo le preguntaba: Entonces abuela… ¿yo tengo sangre india? Me gustaba la idea ¿sabe? Y creo que, en realidad, tengo algo de sangre india. Míreme: pómulos salientes, cabello abundante… En fin, poseo el tipo indio. Y me siento orgulloso de mi origen indio, porque yo creo que lo mejor del mundo está en los humildes”.

Sobre su madre, Juana, dijo: “Mi madre, nacida y criada en el campo, montaba a caballo como cualquiera de nosotros e intervenía en las cacerías y faenas rurales con la seguridad de las cosas que se dominan. Era una criolla con todas las de la ley. Veíamos en ella al jefe de la casa, pero también al médico, consejero y amigo de todos los que tenían una necesidad. Esa suerte de matriarcado ejercido sin formulismo, pero bastante efectivo; provocaba respeto pero también cariño”.

Se produjo una gran polémica entre los investigadores de su vida. La aparición del libro de Hipólito Barreiro titulado “Juancito Sosa-El indio que cambió la historia” reavivó la discusión. El tema de determinar “oficialmente” el lugar de nacimiento del general Perón convulsionó los municipios de Lobos y de Roque Pérez y la batalla pudo casi llegar hasta el Congreso Nacional.

Uno de sus cronistas expuso: “Desde fines de diciembre de 1957 y durante casi todo enero de 1958 estuve personalmente en Caracas (Venezuela) y mantuve frecuentes contactos con Perón, en cuyo gobierno había colaborado entre 1951 y 1955. En esas circunstancias, integrando yo un pequeño grupo de jóvenes recién llegados de España, fuimos estimulados por el general para formularle preguntas que respondía de buena gana y con amenos comentarios. Su simpatía y conversación eran fascinantes, salpicada su charla con fino humor.

Origen tehuelche

Allí, junto a tres testigos ya fallecidos -Juan Carlos Cornejo Linares (ex senador peronista por Salta), Manuel Buseta (dirigente del gremio gráfico) y John William Cooke- le escuché decir textualmente: “Me siento muy honrado por llevar sangre tehuelche, descendiendo por vía materna de quienes poblaron la Argentina desde siglos antes de llegar los colonizadores… No fui el único Presidente con sangre india. También lo fueron Justo José de Urquiza, Hipólito Irigoyen, Victorino de la Plaza, y podría continuar la lista con muchas otras personalidades ya históricas. Los de origen indígena, aunque a algunos les choque, han tenido, y tienen, mucho que ver en la sociedad argentina. Pero mejor no zamarrear ramas de otros árboles genealógicos ilustres, porque todavía subsiste mucha pacatería hipócrita. Además, no sería de buen gusto… De mi origen y nacimiento he hablado poco y discretamente porque insólitas disposiciones militares no escritas me hubieran impedido entrar en el Colegio Militar, pues se evitaba el ingreso de hijos naturales o de religión no católica…”

También hizo elogios a la etnia tehuelche, explicando qué significaba ese nombre: “Tehuel quiere decir bravo, celoso de su independencia, y che es gente”. Refiriéndose a la rama paterna, decía que tenía ascendencia vasco-francesa, sarda y aun escocesa. De su abuelo, el doctor Tomás Perón, decía que “fue un conocido catedrático en Buenos Aires…”

Doña Juana Sosa, hasta donde se sabe, era de pura ascendencia indígena: su madre Mercedes Toledo, oriunda de Azul, era tehuelche o aonikenk según sostiene gente de esa etnia; y su padre, Juan Ireneo Sosa, de estirpe quechua, nació en Guasayán, Santiago del Estero, y fue puestero en una estancia cercana a Lobos. Cuentan que fue amigo de Juan Moreira, y es notable que tuviera un final parecido, hacia 1892, “en una pelea campal contra una partida de la brava policía de campaña”.

Sobre el lugar y fecha exacta de su nacimiento se dejó entender que se habían dicho y escrito cosas contradictorias y que los historiadores se ocuparían de ello.

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Rastreando el origen

Su principal biógrafo, el escritor e investigador Enrique Pavón Pereyra, con información directa del propio Perón, con quien mantuvo estrechos diálogos grabados, publicó parte de su historia en un libro hoy casi inhallable titulado “Perón. 1895 -1942”, cuya novena edición (Ediciones Espiño) apareció en abril de 1953. La obra tiene abundante material escrito y múltiples fotografías. Una de las fotos lo muestra junto a su hermano mayor Mario y su madre, una atractiva mujer. Allí se dice que nació en Lobos en 1895, sin mencionar el casamiento de sus padres. Pero, ya en España, Perón dicta sus memorias “descarnadas” a Pavón Pereyra y explica que nació en Roque Pérez el 7 de octubre de 1893 y no en Lobos el 8 de octubre de 1895.

En referencia a la segunda inscripción, dice: “En realidad yo tenía ya dos años para esa fecha. Así constaba (en la fe de bautismo) en las páginas del registro parroquial, que lamentablemente una gran mancha de tinta, derramada “casualmente” sobre el renglón que daría crédito a mis palabras, se ha encargado de silenciar para siempre. Soy hijo de un espíritu campesino, casi rural, y de una joven natural de Lobos, Juanita Sosa, con sangre india y parientes de origen santiagueño”.

En la página 20 de la última biografía de Perón, el general expresa: “¿Cuántas grandes mujeres quedaron al margen de los hechos sociales, ignoradas por su propia comunidad, observadas con espanto, cuando, en realidad, su único pecado fue el coraje de haber sido madres solteras…? Ese hijo no tenía padre y la ley argentina prohibía hasta investigar la paternidad del recién nacido. Pero sí se castigaba el adulterio y ese hijo pasaba a ser un bastardo. Al padre se lo eximía de toda culpa y al hijo se le cerraban las puertas del futuro. ¿Eso era justo? Nosotros hicimos una ley que daba al hijo natural los mismos derechos que al hijo legítimo. Esta situación de desprotección sucederá mientras las mujeres no intervengan más asiduamente en el espíritu de la legislación; hasta que llegue ese momento, ¡las leyes estarán siempre hechas por adúlteros!, que ignoran que no hay hijos ilegítimos, sino padres ilegítimos”.

Luego explica que pasó a poseer el apellido de su padre cuando éste lo anotó en Lobos como recién nacido. El matrimonio de Mario Perón con doña Juana Sosa Toledo se formalizó cuando Perón tenía 8 años, en 1901.

Rumbo a la Patagonia

En 1900, cuando Juan Domingo contaba con cinco años, la familia Perón-Sosa se embarcó en el vapor Santa Cruz con rumbo a la costa marítima de la Patagonia Argentina, a unas estancias de los alrededores de Río Gallegos: Chaok-Aike, Kamusu- Aike y Coy-Aike, o sea en los inicios de un caserío que se ubicaba en antiguos asentamientos tehuelches.

Si bien la familia había continuado administrando el establecimiento rural -donde se criaban vacunos, ovejas y caballos -, la muerte del patriarca aceleró la disolución de la sociedad y tras repartirse los bienes, el padre de quien muchos años después sería varias veces Presidente de la Nación, se traslada en 1899 a Río Gallegos (luego se le uniría su esposa y sus pequeños hijos) para hacerse cargo de la administración de un campo que era propiedad de los hermanos Maupa. Allí dejan asentado en el registro de marcas de esa incipiente población el logo para identificar animales, el mismo que se había utilizado en la estancia de Lobos.

Por ello puede afirmarse que Mario y Juan, vivieron pocos años de su infancia en la estancia de Río Gallegos que estaba ubicada en la zona de Chaok Aike, cerca de la reserva tehuelche de Kamusu Aike. Cuando llegaron tenían 8 y 4 años, aproximadamente.

El caso de Perón plantea otras contradicciones, que, sin embargo, él mismo puso en claro. En verdad, nació en Roque Pérez en 1893 y no en Lobos en 1895; por parte de madre desciende de tehuelches; fue traído al mundo por una pareja en esos momentos no casada; fue bautizado como Juan Domingo Sosa y recuperó el apellido paterno cuando tenía dos años de edad. Nada de esto es una novedad para mucha gente. Además, él mismo dijo y está escrito: “No hay hijos ilegítimos, sino padres ilegítimos”.

Cuando al ver su pelo muy negro alguien le preguntó si se lo teñía, respondió: “Nunca. Tengo mucha sangre india en las venas. Total, por parte de mi mamá. En esta raza se da muy poco el cabello blanco”.

Los ocultamientos y misterios en torno al origen del Presidente argentino Juan Domingo Perón, fueron consecuencia de prejuicios injustificables que él y los suyos tuvieron que sortear: una clave para interpretar la profunda raigambre popular de un hombre situado en el centro de la historia argentina, que ascendió a las más altas dignidades del poder sin olvidar su compromiso con los más humildes paisanos de esta tierra y su verdadero origen.

FUENTE:
http://laprensaaustral.cl/cronica/fue-el-presidente-juan-domingo-peron-descendiente-de-tehuelches/

martes, 25 de julio de 2017

La creación del CONICET es obra de Juan Domingo Perón



Perón pronunciando un discurso en el interior de una biblioteca


La creación del CONICET es obra de Juan Domingo Perón


Por Enrique Oliva – Serie “Perón y la ciencia y técnica” – Nota I
(Nota original de “Urgente 24”, 10 febrero 2004)


¿Por qué al CONICET se le quitan años? Fue fundado en 1951 por una democracia y no en 1958 por una dictadura.

El pasado jueves 5 de febrero de 2004, según la página Internet www.conicet.gov.ar se habrían cumplido 46 años de la fundación del CONICET. En dicho sitio, al hablar de historia, origen y trayectoria del mismo, dice que fue creado “por Decreto Ley número 1291 del 3 de febrero
de 1958″; es decir, sería obra y mérito de quien también firmó fusilamientos de argentinos y la entrega del país al FMI, el dictador general Pedro Eugenio Aramburu.

Pero no se registró ninguna celebración. ¿Por qué? Porque un buen número de investigadores y otros miembros del organismo, cuestionaron con razón que esa no es la fecha de fundación del CONICET. Y se prefirió no hacer recordación alguna. Una plausible actitud de las autoridades.

La verdad, la pura y documentada verdad, es que el CONICET fue creado por el decreto número 9695 firmado por el General Juan Perón con fecha 17 de mayo de 1951, y refrendado por los ministros Raúl Mendé, Humberto Sosa Molina y Méndez de San Martín. Este decreto perfeccionó y reunió a otros organismos ya creados por el mismo gobierno justicialista.

Insólitamente, hasta en las informaciones oficiales, por años se vino diciendo y repitiendo que ese importante ente fue fundado por el Premio Nobel doctor Bernardo Houssay en 1958.

Resultaba patético que en un organismo de investigaciones científicas se dieran fechas erróneas sobre el origen del mismo, y aparecieran así en informaciones periodísticas. No es de creer que alguien prefiera adjudicar indebidamente su creación a una dictadura, cuando fue obra de un
gobierno democrático siete años antes. Es decir, tiene 53 años de existencia y… solera.

Este proceder puede deberse a resabios del oprobioso decreto 4161 de marzo de 1956, que condenaba con multa y cárcel cualquier mención a Perón y Evita o alguna palabra derivada de ellos o del patriótico accionar de ambas figuras tan caras al sentir de los argentinos.
Hasta ahora, esta actitud maligna fue bastante usada. Se cambia un término para apropiarse de ideas o hechos, como si la implacable historia pueda ignorar indefinidamente cuanto pasó en aquella década feliz para criollas y criollos.

La jerarquización de los investigadores científicos

Vale la pena leer el olvidado decreto 9695, sus avanzados fundamentos y la seriedad otorgada a aquel organismo revolucionario. La conducción se la reservó el propio Presidente de la Nación, para darle más jerarquía y efectividad.
Hoy no puede ignorarse el importante trabajo realizado por el originario Consejo. Nada se recuerda ni agradece a los iniciadores de la investigación organizada y planificada plurianual, de acuerdo a las necesidades de los planes de desarrollo. Allí dejaron rastros las tareas de científicos como José E. Balseiro, cuyo nombre lleva el actual Instituto de Bariloche.
También lo fueron, entre tantos otros compatriotas, Enrique Gaviola, Otto Gamba (primer extranjero que integrara poco después la Comisión Nacional de Energía Atómica de Francia) el astrónomo Padre Busolini y notables profesores europeos y norteamericanos, quienes trajeron al país sus conocimientos en intensos seminarios y cursos.

Entre otras realizaciones fundamentales, el CONICET no recordado concretó el Primer Censo Científico Técnico Nacional. Era indispensable saber quiénes, qué, dónde, cómo y con qué se investigaba en nuestro país, tanto en lo privado como público. De esa consulta y sus conclusiones, se decidió dar prioridad al estímulo de dos disciplinas hoy privilegiadas en todo el mundo moderno: física y química, cuya implementación se ligaba a las necesidades del Segundo Plan Quinquenal. Con tales proyectos plurianuales, a los que se está retornando con más énfasis en estos momentos.

Reconocer la fecha exacta de la creación del CONICET, como a los científicos argentinos y extranjeros que colaboraron en ese empeño, reivindica la verdad histórica. El CONICET apostó acertadamente a que el desarrollo de nuestro país era inseparable de los avances de su propia investigación científica y técnica. Es decir, Argentina tenía bien formulada una política de estado en ese campo, llegando así a ocupar un lugar destacado que llamó la atención internacional.

Antes de fundarse el CONICET, el 10 de marzo de 1950 (decreto 5248) se creó la Dirección Nacional de Servicios Técnicos. Luego sorprendió al mundo, el 31 de mayo de 1950, poniendo en marcha, por decreto 10398, la Comisión Nacional de Energía Atómica, solo con fines pacíficos. Algunos pensaron que se trataba de un vacío golpe de efecto político, pero el tiempo demostró cuán valioso resultó formar nuestros propios científicos y técnicos en energía nuclear, hoy respetados internacionalmente. Y el 4 de julio del mismo año, por decreto 13443, comenzó a funcionar la Dirección Nacional de Investigaciones Técnica y Científicas.

Entre las maniobras de la dictadura contra la memoria científica-técnica de la Argentina, trató de cubrirse con el prestigio del Premio Nobel Bernardo Houssay para escamotear el mérito de la creación del CONICET, concretada y de meritoria actividad desde siete años antes.

Nota: En el caso del CONICET, viene a cuento un ejemplo cercano al descubrimiento de América y repetido desde siempre. En 1513 Vasco Núñez de Balboa, luego de una heroica travesía de la selvática América Central, superando increíbles sacrificios, descubrió nada menos que el Océano Pacífico. Dio unos pasos sobre las olas, comprobó que el agua era salada y sin límites a la vista, introdujo su espada en ese mar y lanzó la fórmula ritual: “Te tomo en posesión en nombre del Rey de España”. Luego, el sacerdote que lo acompañaba y que, por supuesto sabría escribir, hizo una relación del acontecimiento enviándola a la Corona, con un garabato a modo de firma de Balboa.

Con las lógicas demoras de aquellas épocas, al fin la noticia llegó a la Corte española, como también años después, arribaron referentes de la magnitud del mar descubierto. El Rey y sus nobles lamentaron que tal proeza la hubiera realizado un plebeyo analfabeto, considerado sin mérito para pasar a la historia. Entonces se decidió enviar una expedición al mando de un duque para “descubrir oficialmente” el Océano Pacífico. Este noble llegó a Panamá sin alcanzar la costa pacífica y, naufragio mediante, jamás se volvió a tener noticias de él. Ahora se lo recuerda sólo al humilde y esforzado Balboa, el analfabeto (como lo fueron Cortés, Pizarro, De Soto, etc.), como el descubridor del más grande océano. Mientras, el nombre del duque cayó en el olvido.

Este histórico suceso en nuestro tiempo y país, se ha repetido desde 1955 en múltiples imposturas similares, con injusta frecuencia, olvidando la enorme obra del General Perón. Felizmente, hemos presenciado el jueves pasado una rectificación que puede dar comienzo a otras. Por nuestra parte, iniciamos así una serie de notas sobre el padre del Justicialismo en su visión y creación en el campo de la ciencia y la técnica.

Enrique Oliva

Publicado por www.terapiatanquera.com.ar

FUENTE:



Durante el gobierno del presidente Juan Domingo Perón, en mayo de 1951, se creó el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas (Conityc) que, en su primera etapa, congregó a importantes científicos como el físico José Balseiro, Enrique Gaviola, el ingeniero nuclear Otto Gamba y el astrónomo Juan Bussolini. Sin embargo, este organismo fue desmantelado tras la autodenominada Revolución Libertadora que derrocó a Perón en 1955.
Hace 57 años, un 5 de febrero de 1958, fue refundado bajo la dirección del doctor Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina y adoptó el nombre con el que se lo conoce en la actualidad.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) es el principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en la Argentina. Entre sus objetivos figuran el fomento y la subvención de la investigación científica y tecnológica, y las actividades de apoyo que apunten al avance científico y tecnológico en el país. Además, organizar y subvenciona institutos, laboratorios y centros de investigación, que funcionan en universidades y en instituciones oficiales o privadas, o bajo la dependencia directa del Conicet.

En tal sentido, la Universidad Nacional de Tucumán, junto a otras casas de estudio del país, aportan gran cantidad de científicos en pos de la ciencia y la tecnología.

Cabe recordar que la UNT trabaja en conjunto, mediante diferentes centros de investigación e institutos. Entre ellos se encuentran el Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela); el Instituto de Investigación en Luz, Ambiente y Visión (ILAV); el Instituto de Biodiversidad Neotropical (IBN); el Instituto de Química del Noroeste Argentino (Inquinoa); el Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (Insibio); el Instituto Superior de Correlación Geográfica (Insugeo); el Instituto de Investigaciones sobre el Lenguaje y la Cultura (Invelec); el Instituto Superior de Estudios Sociales (Ises); y el Proimi (Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos). Estos centros tienen convenios con la UNT y son dirigidos por docentes e investigadores de distintas facultades.

En agosto de 2014, la rectora Alicia Bardón junto al presidente del Conicet, el doctor Roberto Salvarezza, colocaron la piedra basal en los predios de El Manantial, donde se construye el Centro Integral de Microscopía Electrónica. Son las primeras bases de lo que será el Centro Científico y Tecnológico más importante del NOA.

Incluso, el presidente del Conicet reconoció que “la UNT ha sido siempre nuestra socia en materia científica”.

En síntesis, su Red Institucional comprende 226 institutos y centros de investigación, la mayoría compartidos con las Universidades Nacionales, 14 Centros Científicos y Tecnológicos, y 8 Centros de Investigaciones y Transferencia, que cubren toda la geografía del país apoyando las necesidades regionales.

El Conicet es reconocido a nivel internacional ocupando por su producción científica la posición 79 sobre un total de 5.000 Instituciones de ciencia y técnica del mundo. A nivel nacional ocupa el primer lugar, mientras que en el ámbito regional está segundo y tercero en Iberoamérica.

Uno de los pilares de la UNT es, además de la extensión y la docencia, la investigación y, en estos 57 años de vida del Conicet, la Casa de Juan B. Terán, siempre estuvo presente gracias al ímpetu y la impronta de sus fundadores.

Fuente : https://www.eldiario24.com/nota/343810/el-conicet-cumple-57-aos-trabajando-en-la-promocion-de-la-ciencia-y-la-tecnologia.html

miércoles, 19 de julio de 2017

Manuel Acosta Villafañe, Juglar Vallisto

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Manuel Acosta Villafañe, Juglar Vallisto

"Catamarca tiene un valle pa` juntar oro del sol y estrellitas por las noches pa` los que sufren de amor..."

El 2 de Diciembre de 1902, en Santa Maria Del Valle de Catamarca, nació al arrullo de su brisa perfumada de hierbas y fresca por agua de sus manantiales, un hijo prodigo de esta tierra, profeta musical dentro y fuera de ella; Manuel Acosta Villafañe.

El don de la música despertó tempranamente en su corazón y ya mientras cursaba los primeros años de estudio, la música lugareña brotaba de su armónica para regocijo de sus changos amigos, y para inquietud de sus padres que deseaban otro destino para Manuel.

Hacia 1926 junto a su hermano Carlos Quintino, que era estudiante de veterinaria, formo el Dúo Calchaquí Acosta Villafañe, y así rumbearon hacia la meca del arte argentino, Buenos Aires.

Ya en la gran ciudad, fueron acompañados por Carlos Quiroga y poco a poco fueron haciéndose un lugarcito entre la gente del ambiente folklórico, que los acepto encantados, por su gracia y todo el donaire de sus decires.

A poco de andar por el camino del canto nativo en la gran ciudad, fueron llamados para actuar en Radio Nacional, al tanto que casi al mismo momento RCA Victor los contrato para que grabaran una placa discográfica, que llevo entre sus títulos un escondido llamado "El Catamarqueñito".

Con el correr de los años, el Dúo Calchaquí Acosta Villafañe, se afinco para siempre en el corazón nativista argentino. Fueron muchas las obras grabadas (poesías de alto vuelo), entre ellas "Noches De Catamarca", "La flor del cardòn", "La Vidala Del Culampaja", "El miau miau", "Amor viejo vale mas", y tantas, tantas mas...

El Dúo Calchaquí, en donde Carlos era primera voz y Manuel segunda, no solo fue acompañado por guitarras, ya que tambien estuvo la Orquesta Calchaquí, sinónimo de sapiencia musical innata, de estos maestros del arte con mayúsculas.

Con el correr de los años, Carlos decidió volver a Catamarca, siendo reemplazado en el dúo por Carlos Gallo, gran cantor y amigo, compañero de muchas noches de trasnochadas porteñas.

Manuel Acosta Villafañe tuvo su peña "La salamanca" en la Avenida Rivadavia al 5000 y tantos, de Buenos Aires.

En 1947 Manuel volvió a Santa Maria, para trasladarse a la Capital provincial. Fue durante este tiempo que le dio vida a Los Arrieros Del Ambato, junto a Germàn Leguizamón, Juan Ramón Ponce y Atuto Mercau Soria.

La gira de Los Arrieros Del Ambato siguió con gran éxito por el norte argentino. Hacia 1951 Manuel Acosta Villafañe, amante de las actividades rurales, compro tierras en Tinogasta, pero causas ajenas a su voluntad le impidieron continuar con ellas volviendo a la música. Años después intentaría retornar a las faenas de campo, y para ello compro tierras en Piedra Blanca, y esta vez los esfuerzos vieron su fruto, que colmaron sus expectativas.

Fue concurrente habitual de la Confitería Richmond, en la Ciudad De Buenos Aires, donde ingería su "te de boldo", o lo que la gente creía que era de te de boldo, ya que era vino blanco, que los ponía muy alegres a el y los que lo ingerían, cómplices de la hilaridad...

Aquejado de una cruel enfermedad estomacal, falleció el 7 de Diciembre de 1956, en Capital Federal. Precedió en una semana trágica para el mundo nativista, a Hilario Cuadros, otro gran trovador, que partió físicamente al otro día; sinsabores del destino...

Manuel Acosta Villafañe, Trovador de los valles, seguirá serenateando en esas noches vallistas, en la voz de los changos de su tierra, que siguen cantando sus canciones por hoy y siempre...



Acosta Villafañe

“Nochecitas de mis valles” - Sello RCA - CAL-3194 - Monoaural

1. La Calandria - Zamba (Manuel Acosta Villafañe).

2. El Chicote - Gato (Inés de Acosta Villafañe).

3. Sentido de voy de aquí - Vidala vallista (Manuel Acosta Villafañe).

4. Tinkunako - Tradición riojana (transcrip. de Carlos A. Gallo).

5. Tun… tun… - Bailecito (Manuel Acosta Villafañe).

6. El Tunante - Danza típica catamarqueña (R. R. Lobos - C. R. Lobos).

7. Florcita de muña-muña (Manuel Acosta Villafañe).

8. Noches de Catamarca - Zamba (Manuel Acosta Villafañe - Felipe Zurita).

9. Amor tucumano - Triunfo (Carlos A. Gallo).

10. Nochecita de mis valles - Vals criollo (Manuel Acosta Villafañe).

11. La Donosita - Zamba (José Jerez).

12. La Chueca - Chacarera (Carlos A. Gallo).

13. El arriero catamarqueño - Canción criolla (Luis Acosta - Inés de Acosta Villafañe).

14. Amor viejo vale más - Tonada (Manuel Acosta Villafañe).


1-2-3-6-7-8-10-11-12: Orquesta Calchaquí de Manuel Acosta Villafañe.

4-5-9-13-14: Dúo Calchaquí Acosta-Villafañe.

2-3-8: canta Dúo Acosta-Villafañe.


Manuel Acosta Villafañe-El Trovador de los Valles

El Festival de la Reina del Yokavil es el fiel reflejo de la cultura calchaquí, donde, en cada noche, se siente y percibe la presencia de ilustres de la música autóctona del país y que tuvieron en Santa María su tierra natal, como lo son los históricos Carlos y Manuel Acosta Villafañe, y Margarita Palacios.

Precisamente, el acerbo popular recuerda que el “Tata” Manuel Acosta Villafañe nació el 2 de enero de 1902 en San José, en el departamento de Santa María.

Don Manuel, como se lo conocía, creía en su misión de difusión del canto, la poesía y la danza de inspiración y proyección folklórica para lo cual puso todo su empeño junto a la camada de provincianos que trataba de hacer conocer las expresiones del arte nativo de sus provincias en Capital Federal. También mostró a través de sus canciones los costados más valiosos, puros e íntimos del ser catamarqueño. Dialogaba con la gente, le decía lo que pensaba en el idioma coloquial de la tierra.

El Tata falleció en Buenos Aires el 7 de diciembre de 1956 y regresó en cenizas a su bella Santa María, trasladado por el amor de sus comprovincianos y amigos el 4 de marzo de 1995. La pequeña urna llegó así al Valle del Yokavil.





Manuel Acosta Villafañe-El Trovador de los Valles

01. Abrapampa
02. Capitán de Los Andes
03. Carnaval en los valles
04. Casabindo
05. Coyita de Cochinoca
06. El chuschín
07.El guardamonte
08. El ketupi
09. El manosanta
10. El tunante
11. El ututuko
12. La de mis valles
13. La hualfinista
14. La refalosa catamarqueña
15. La Vidala del Culampaja
16. Los troperos
17. Mi belicha
18. Mi tierra
19. Noches de Catamarca
20. Pomán
21. Zamba cordobesa
22. Zambita de los Valles

sábado, 8 de julio de 2017

MARGARITA PALACIOS, "LA MAMA" EN EL ANIVERSARIO DE SU TRANSITO AL COMANDO CELESTIAL DE LOS FOLKLORISTAS...!!!



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RECORDANDO A UNA DE LAS GRANDES DE NUESTRO FOLCLORE...MARGARITA PALACIOS, "LA MAMA" EN EL ANIVERSARIO DE SU TRANSITO AL COMANDO CELESTIAL DE LOS FOLKLORISTAS...!!!

Margarita Palacios, "La Mama", (1911-1983), compositora y cantante catamarqueña de música folklórica de la Argentina, también dedicada a la gastronomía. Está considerada como una de las precursoras del boom del folklore argentino producido a partir de la década de 1950. Es autora de la conocida cueca "Recuerdo de mis valles".

Hija del tucumano Eudoro Palacios, el famoso "tony Totó" del circo criollo, y propietario del "Circo Palacios", y de Teresa Pascual, acriz y contorsionista de circo. El matrimonio de sus padres se incició al escaparse ambos, debido a la oposición de su abuelo materno, un empresario cirquense, a la relación entre ambos. Margarita nace y se cría en el circo; allí ella aprendería y realizaría números de trapecio y fuerza capilar.

Margarita Palacios se caracterizaba por un canto marcadamente regional, dotando a su estilo del tono, los ritmos e inflexiones vocales del hablar andino catamarqueño. Tenía la costumbre de intercalar en sus canciones, relaciones humorísticas y recitados, así como los gritos agudos pertenecientes al modo de cantar norteño. El músico Polo Giménez, autor de "Paisaje de Catamarca", la definió como un "pedazo de tierra que canta".

Participó en películas como "Al compás de tu mentira" (1950) , "Cerro Guanaco" (1959), "Con gusto a rabia" (1965) y "El canto cuenta su historia" (1976).

Expresando su afecto por el folklore y las tradiciones populares, escribió también el libro "Las comidas de mi pueblo", sobre recetas de platos tradicionales del país. En la década de 1960 instaló un local de música y gastronomía en Buenos Aires, en la calle Camacuá 267, conocido como la "Embajada de Catamarca en Buenos Aires". Allí murió Polo Giménez, durante una presentación, el 26 de noviembre de 1969.

En la década de 1970 Margarita Palacios se presentó habitualmente en radio y televisión, donde alternaba relatos humorísticos, canciones y recetas de comida criolla.

Falleció en Buenos Aires el 9 de julio de 1983, a los 72 años de edad.
Ese mismo dia muchos años despues, fallecia la admirada "Negra" Mercedes Sosa.
MARGARITA PALACIOS, UNA MAESTRA DE NUESTRO FOLCLORE...!!! UNA INMORTAL POR DERECHO PROPIO...!!!



La carta de Perón a Mao llevada por militantes que iban a entrenarse a China





La carta de Perón a Mao llevada por militantes que iban a entrenarse a China


Perón envía una carta conceptuosa a Mao en julio de 1965


Por Claudia Peiró 8 de julio de 2017
cpeiro@infobae.com


La carta de Perón a Mao llevada por militantes que iban a entrenarse a China
“Íbamos a la escuela para cadetes extranjeros”, recuerda hoy Jorge Rulli, dirigente de la primera Jotapé. Era el año 1965. El líder exiliado llamaba al Presidente chino “Maestro Revolucionario”.




"Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP [Movimiento Revolucionario Peronista], gentilmente invitados por Uds.,….", escribía Perón, en una carta fechada en Madrid el 15 de julio de 1965, en la que se dirige al presidente de la República Popular China, como "Mi querido Presidente y amigo" [Ver texto completo al pie de esta nota].


La carta es más bien formal, no alude a los motivos del viaje, se concentra en destacar la lucha y la visión comunes con Mao.


"CHINA POPULAR", escribe Perón, así, con mayúsculas, es un "ejemplo" y la "base inconmovible de la Revolución Mundial". Dice que su caída, en 1955, se debió a "la acción nefasta del imperialismo" que impidió "que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista". Perón parece así adherir a la idea marxista que veía a su gobierno como una etapa "burguesa" en el camino hacia el verdadero objetivo. (Ya se verá que no es tan así).



La carta de Perón a Mao

La lucha, dice Perón, es contra "el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes -entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos". Estas dos potencias, agrega, "se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en pos de su liberación".


"Nuestros objetivos son comunes -por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa gran realidad que son ustedes. En lo fundamental somos coincidentes" – insiste- pero hace la salvedad de que "quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socioeconómicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha". Y se despide asegurando que "nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos".


En 1965, Jorge Rulli estaba en China, recibiendo entrenamiento militar. Junto con Gustavo Rearte, Cacho El Kadri, Carlos Caride y otros, integraba los grupos iniciales de la Juventud Peronista que se iba reorganizando en la Resistencia, en los años posteriores al golpe de Estado que derrocó a Perón en septiembre de 1955.



En 1965, Mao venía del fracaso del Gran Salto Adelante y aún no había lanzado su Revolución Cultural

¿Perón sabía qué iba a hacer a China este puñado de jóvenes peronistas?


"Sí, sabía, pero en definitiva lo del viaje puede haber sido sólo para consolidar el vínculo con ese país; o tal vez para conformarnos a nosotros", reflexiona hoy Rulli, en charla con Infobae. "Me doy cuenta ahora; nunca estuvimos en otra cosa más que un plan eventual", porque -aclara- "la idea de la guerra prolongada nunca fue peronista".


La carta de Perón no cuenta solo por su contenido, sino por el contexto en el cual fue escrita.


Los primeros cinco años de exilio de Perón fueron de gran inestabilidad; en ese período, transitó por Paraguay, Nicaragua, Panamá, Venezuela, y República Dominicana, antes de instalarse en España, donde tampoco tuvo mucha seguridad, donde sólo le otorgaban visa de turista.



Perón en Caracas

Tras el derrocamiento de Perón, la dictadura intenta borrar toda huella de peronismo, hasta en lo simbólico. Luego vendrán varios ensayos de "normalización", basados todos en la exclusión del peronismo.


En 1965, ya ha fracasado el pacto con Arturo Frondizi, que no pudo cumplir la promesa de levantar la proscripción a Perón. Y, en noviembre de 1964, el gobierno radical de Arturo Illia, tras decir que no había exiliados políticos, pide a las autoridades del Brasil que frenen a Perón en la escala en Río y lo devuelvan a España.


Pero, desde 1960, a medida que se evidenciaban las dificultades para estabilizar la situación política en Argentina sobre la base de la exclusión del peronismo, Perón pudo empezar a recomponer un sistema de relaciones en lo internacional, además de tener creciente contacto con fuerzas del interior.



Perón en Puerta de Hierro con un grupo de jóvenes del MPR. A la izquierda, Gustavo Rearte

Por esos años, Perón parece evaluar que el camino de las urnas está momentáneamente vedado y piensa en alguna forma de acción más directa, insurreccional, huelga general, etcétera. En septiembre de 1964, le escribe a Delia Parodi, una de las integrantes de la conducción peronista en el país: "Nuestro camino, en el caso de fracasar en la operación retorno, es más bien el de China o de Cuba, que en la actualidad están ayudando a todos los movimientos de liberación de América. […] Yo no creo como algunos que el fracaso de mi regreso cerraría toda solución al peronismo, porque todavía tenemos en la mano recursos que ni ellos mismos se imaginan. Un viaje mío a China y otro a Cuba podría ser la iniciación de una nueva era en la lucha peronista".


Jorge Rulli matiza esto. "Perón consideraba la vía insurreccional como una alternativa pero no muy apasionadamente. Él volvía una y otra vez a la experiencia de (el general Miguel Angel) Iñíguez [un levantamiento frustrado en 1956]. 'El camión con armas lo hemos perdido', decía, en referencia a uno de los tantos mitos urbanos del peronismo: la imagen de un camión repartiendo fusiles a la gente….", señala Rulli.



Jorge Rulli

"La idea de la guerra prolongada nunca fue peronista; lo que sí alentó Perón fue la creación de las primeras FAP [Fuerzas Armadas Peronistas] que -aclara enseguida- no tenían nada que ver con la otra, sectaria y excluyente [N.de la R: en referencia a la que se crea en 1968 y luego se fusiona con Montoneros]. Imagino que las FAP del 64 eran una especie de reaseguro personal de Perón, para rescatarlo en caso de alguna complicación en su regreso frustrado en diciembre de ese año".


Rulli también recuerda que Perón habló "un par de veces" con el Che Guevara por esos años y "le desaconsejó, desde su experiencia militar, ya que no era ajeno al tema, no ir a donde iba [Bolivia]; Perón pensaba como los grandes líderes de la posguerra en crear enormes escenarios y ahí si poner todo, desde la huelga hasta el grupo insurrecto".


Del otro lado, el Mao al que Perón estaba escribiendo era un líder algo debilitado por el fracaso del Gran Salto Adelante, un plan de desarrollo que causó hambruna y muerte, como muchos otros experimentos comunistas, en China y otros países, basados en el voluntarismo, la colectivización y la planificación estatal en toda la escala.




Un año después, en 1966, Mao lanzaría la Revolución Cultural, su contraofensiva para recuperar el poder del que se había visto parcialmente desplazado por dirigentes reformistas (entre ellos Deng Xiaoping, quien años más tarde pondría a China en la vía de las reformas que iniciaron su transición al capitalismo y que lograron, esta vez sí, eliminar progresivamente el hambre y la pobreza más extremas).


Respecto a las proclamaciones de fe socialista que el general hace en su carta, no falta quien reitera la consabida conclusión de que Perón le decía a cada uno lo que quería escuchar. Pero, ¿pensaba realmente Perón que China era el modelo a seguir? ¿Que el comunismo era la meta final a la cual debía tender? ¿Hasta dónde llegaba realmente la afinidad entre ambos líderes?

¡Mao era casi justicialista! (Perón)


En Yo Perón, Enrique Pavón Pereyra, biógrafo oficial, pone en boca de Perón la siguiente reflexión: "Mao había dividido decididamente al socialismo nacional del internacional, se había negado a hacer causa común con el despojo internacional que, con el nombre de internacional socialismo, hacía la URSS. Mao echaba así las bases programáticas sobre las cuales podrían sentarse a charlar las jóvenes repúblicas del Tercer mundo. ¡Era casi un justicialista!"


Perón, como se ve, no abandonaba su aspiración a una Tercera Posición, entre las dos potencias. Su anticomunismo era tan intenso como su antimperialismo, quizás más.Para Perón, el comunismo era una consecuencia de los abusos del capitalismo. Y una muy negativa.



Para Perón, rusos y norteamericanos estaban de acuerdo, como cuando se repartieron el mundo en Yalta


En un libro de reciente aparición, El exilio de Perón (Sudamericana, 2017), uno de los autores, Mariano Ben Plotkin dice que antiliberalismo y anticomunismo se combinaban en el pensamiento de Perón. En un texto del 68 (Latinoamérica ahora o nunca) -escribe Plotkin-, "luego de concluir que la única resistencia posible frente a las oligarquías eran las revoluciones socialistas -aunque con prudencia agregaba 'que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga' (…)".


Para Perón, agrega el autor, "rusos y norteamericanos, en el fondo, estaban de acuerdo en 1965, tal como lo habían estado en Yalta cuando se repartieron el mundo".


Aquí radica una de las claves de su acercamiento a Mao. Luego de unos años iniciales de aislamiento, a partir de 1960, Perón reconstruye un sistema de relaciones a nivel mundial.


El historiador estadounidense Joseph Page señala que Perón agregaba a "socialismo" el adjetivo "nacional" para "diferenciar la ideología de su Tercera Posición del comunismo al estilo soviético, ya que él estaba a favor del socialismo dentro de un país -de ahí el uso del término nacional- en contraposición al socialismo internacional (Perón, Javier Vergara, 1984)".



En 1973, Isabel Perón visitó China. En la foto, con el primer ministro Zhou Enlai

Ahora bien, para ciertos sectores peronistas, China, como Cuba, fueron más que simplemente potenciales aliados en la búsqueda de abrir un espacio intermedio en el mundo rígidamente bipolar de la Guerra Fría. Para muchos grupos, China y Cuba eran modelos a seguir.


Por ejemplo, Plotkin recuerda que, en junio de 1968, Arturo Jauretche le propone a Perón un "Plan de activación" consistente en impregnar a las masas de la doctrina. "Esta impregnación debía tener un carácter 'propositalmente obsesivo y fanático' , al estilo de la Revolución Cultural china", le escribe.


"Perón, más que promover, aceptaba", señala Mariano Ben Plotkin, dando en el blanco respecto a la esencia del estilo omnicomprensivo de conducción de Perón. Como él mismo lo dijo tantas veces, hacía de "Padre Eterno" que bendecía a todos. "Mi misión es la de aglutinar al mayor número posible", explicaba.



“Mi misión es aglutinar al mayor número posible”, decía Perón

En China, recuerda Rulli, el entrenamiento incluía aspectos teóricos -el pensamiento de Mao- y formación militar. "Eran prácticas como de reconstrucción de la Revolución China. Pero nos decían 'no les enseñamos cómo hacer la revolución en su país sino cómo la hicimos nosotros'. Enseñaban a fabricar armas caseras o reparar viejas carabinas MA1 norteamericanas capturadas en la guerra de Corea", dice.


Rulli no estaba en el grupo que lleva la carta a Mao, pero a su regreso visita a Perón en Madrid. Le reitera que los cubanos lo invitan a ir a vivir a La Habana. Era un mensaje que, por compromiso, transmitió, pero que no compartía.


"Perón me dice: '¿Qué puedo hacer yo en La Habana?'


– Nada, le digo, quedar aislado.


-Justamente, también Mao me ofreció una casa en China. ¿Y qué voy a hacer yo en China?


. Nada, le respondí


– Aquí lo tengo a Franco, que me trata como turista cuando entro y salgo, pero tengo teléfono y telex. Me controlan, pero ya conozco a los que me vigilan, sé lo que debo hacer".


"(Miguel) Bonasso -dice Rulli- le reprocha que haya elegido a Franco antes que a Castro… no entiende nada. Si Perón se iba a Pekín o a La Habana, no se hubiera dado su regreso al país", concluye Rulli.

¿Por qué no son peronistas? (Mao)


El ensayista Guillermo David, autor de un ensayo sobre Carlos Astrada, dice que "la Tercera Posición aparecía como antecedente concreto de la división en tres mundos hecha por Mao años después. Perón dirá, divertido: 'Ese chinito pícaro me roba las ideas'."


Finalmente, una anécdota demuestra que la simpatía entre ambos líderes no era unidireccional. En 1969, una delegación de jóvenes del Partido Comunista visita China donde son recibidos por Mao Tse Tung, a quien le expresan apasionadamente su fe maoísta. Pero Mao les pregunta: "¿Y por qué no son peronistas?".



TEXTO COMPLETO DE LA CARTA DE PERÓN A MAO


Madrid, 15 de julio de 1965


Al Sr. Presidente MAO TSE TUNG


Mi querido Presidente y amigo:


Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP, gentilmente invitados por Uds, para hacerle llegar junto con mi saludo más fraternal y amistoso, las expresiones de nuestra admiración hacia Ud., su Gobierno y su Partido; que han sabido llevar a la Nación China el logro de tantas e importantes victorias, que ya el mundo capitalista ha comenzado por reconocer y aceptar.


Su pensamiento y su palabra de Maestro Revolucionario, han calado hondo en el alma de los pueblos que luchan por liberarse -nosotros entre ellos- que nos debatimos, en estos últimos diez años, en marchas y contramarchas propias del proceso de un pueblo, que va preparando las condiciones más favorables para la lucha final. el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes -entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos- se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en pos de su liberación.-


El ejemplo de CHINA POPULAR, hoy base inconmovible de la Revolución Mundial, permite a los hombres de las nuevas generaciones prepararse para la larga lucha con más claridad y firme determinación.


La acción nefasta del Imperialismo, con la complicidad de las clases traidoras, han impedido en 1955 que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista. Pero, de la derrota de esa fecha, hemos recogido grandes ejemplos que nos permiten prepararnos con mucha más firmeza, para que nuestro pueblo pueda tomar el poder y así instaurar la era de gobierno de los oprimidos -la clase trabajadora- única capaz de realizar una política de paz y felicidad para nuestro pueblo. Nuestros objetivos son comunes -por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa gran realidad que son ustedes.


En lo fundamental somos coincidentes, y así lo he expresado muchas veces ante nuestros compañeros, la clase trabajadora y peronista de Argentina. Quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socio-económicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha.


Los compañeros portadores sabrán explicar de viva voz nuestros puntos de vista, y el gran deseo de que la más profunda y sincera de las amistades se consolide entre nosotros.


Reciba, querido Presidente, las seguridades de nuestros mejores sentimientos. Somos confiantes en el triunfo de la justicia y la verdad. Nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos.


Por el triunfo de nuestras comunes luchas, por el triunfo y la felicidad el Pueblo Chino; por la liberación de los pueblos oprimidos, con toda amistad,


Un gran abrazo,


Juan Perón


FUENTE

domingo, 14 de mayo de 2017

Delia Degliuomini de Parodi





LA QUERIDA COMPAÑERA DELIA PARODI EN EL RECUERDO...!!!

Delia Degliuomini de Parodi naciò en Ingeniero Luiggi, La Pampa en 1913 - falleciò el 13 de mayo de 1991, política peronista argentina, estrecha colaboradora de Eva Perón y una de las fundadoras del Partido Peronista Femenino (PPF), el primer partido feminista de Argentina. Resultó electa diputada nacional por ese partido, siendo una de las primeras mujeres en ingresar en el Congreso y la primera en tomar públicamente la palabra en ese cargo.
Delia Parodi fue electa en 1951 por el peronismo de la Capital Federal. El 25 de abril de 1953 fue designada Vicepresidenta 1° de la cámara de diputados, cargo que por primera vez se le asignaba a una mujer. Ocupó su cargo hasta 1955, momento en que fue apresada durante la dictadura autodenominada Revolución Libertadora, para nosotros "Revoluciòn Fusiladora", siendo liberada el 7 de marzo de 1958.
Fue, además, la única presidenta del Partido Peronista Femenino y de la Fundación Eva Perón tras la muerte de Evita.
El golpe militar de 1955 autodenominado, que derrocó al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, significó la persecución de todos los dirigentes políticos y el arresto político de los legisladores en ejercicio de su mandato. Delia fue encarcelada a la prisión de mujeres de Humberto I, donde permaneció 42 días incomunicada y posteriormente fue integrada al grupo de legisladores detenidos, donde permaneció tres años, junto con Ana Macri, enviándola como detenida política por órdenes del dictador Pedro Eugenio Aramburu a la cárcel de La Plata y luego a Olmos.
En 1964 regresó a la Argentina, para formar parte del grupo de siete dirigentes que organizaron el nuevo partido peronista, llamado desde entonces "Partido Justicialista"; estaba alineada políticamente con el líder de las 62 Organizaciones, Augusto Timoteo Vandor.
En honor a su papel destacado a favor de la participación de la mujer en la política en julio de 2003 se bautizó en su honor Delia Parodi al Salón de Conferencias de la Cámara de Diputados en el Palacio del Congreso.

LA COMPAÑERA DELIA PARODI EN EL RECUERDO EN EL ANIVERSARIO DE SU TRANSITO AL COMANDO CELESTIAL...!!! PRESENTE COMPAÑERA...!!!


viernes, 10 de marzo de 2017

Campo Quijano Tiene Más De Un Siglo





Campo Quijano Tiene Más De Un Siglo, Nota De Don Ramón Aguilar A Diario El Tribuno

A pesar de haber cumplido 94 años de existencia oficial, algunos aseguran que la comunidad se comenzó a forjar a fines del siglo XIX. Por eso, Ramón Aguilar, un vecino, prepara la historia de su gente con cuentos y leyendas, para reflotar aquellos inicios.

Cuenta la historia que Quijano tiene más de un siglo de vida. Se inició con los campamentos de los trabajadores ferroviarios del ramal C-14. En su gran mayoría eran extranjeros llegados de Europa. También había unos cuantos chilenos, bolivianos y criollos de las fincas cercanas. El ferrocarril fue el fundador del pueblo, pero su historia comenzó a escribirse antes de la llegada de los rieles.

Así lo cuenta Ramón Ignacio Aguilar, nacido hace 80 años aquí y criado en esta tierra llamada El Portal de los Andes, pueblo enclavado en el acceso principal de la maravillosa Quebrada del Toro. "Antes había una incipiente actividad rural por estos pagos. Tenía una veintena de familias radicadas, era un pequeño caserío. Lo demuestra la casa donde nació y murió don Juan Caqui, frente a la parada principal del pueblo. Murió hace unos 8 años atrás a los 104 años", relata Ramón.

El hombre fue periodista, locutor, es poeta y escritor. Está jubilado y aprovecha su tiempo libre indagando y recabando cuanta leyenda y anécdota se haya originado en Quijano. Sostiene que los 97 años de vida de la comunidad, es que lo dice "un acta fundacional encomendada décadas atrás a prominentes vecinos para tener noción de los orígenes del pueblo". "Se hizo allá por el año 1970. Pero los testimonios de construcciones de viejas casas y la vida de familias, demuestra lo contrario. Que Quijano tiene más de un siglo de vida", lo dice con firmeza.

Aguilar, quien fue concejal entre otras funciones públicas, asegura que el Club Unión Huaytiquina se fundó el 12 de Octubre de 1921 y en el acta fundacional del pueblo figura el 9 de julio de 1921. "Es decir que un club se fundó tres meses y tres días después que un pueblo, donde se centraba la actividad".
"Deberíamos refundar el pueblo con datos certeros. No le quito mérito a lo que hicieron aquellos vecinos que se encargaron de recabar los datos históricos de esta comunidad. Pero el origen no es de cuando se inició la obra del ferrocarril Huaytiquina, es mucho antes", asevera.

Los libros de Don Ramón

  

Ramón Aguilar está jubilado hace 34 años de Bórax Argentina. Comparte sus momentos con sus 6 hijos, 28 nietos y 24 bisnietos. Siempre vivió en Quijano. Supo estudiar en el Colegio Belgrano, al que viajaba en el cochemotor que salía de Quijano a la madrugada. Hablando de sus pasiones pasadas, dice que la del micrófono se despertó alrededor de los 17 años, cuando en vez de ir al colegio se escapaba para irse a radio Güemes, para ver y escuchar cómo hacían los programas de esa época. "Tengo muchos borradores de cuentos y poesías que voy a plasmar en un libro. Si todo marcha bien, en octubre tendré terminado uno de estos trabajos. No sólo estará escrita la historia de Campo Quijano, también vamos a contar sus leyendas, sus cuentos y hablar de sus personajes". Aguilar adosará otros escritos de su autoría que ya son conocidos en esta parte de la provincia. Entre ellos "La Salamanca de las bandurrias", "El Negro Musinca", "La Madre de los Vientos" y otros.

También le falta poco para terminar un escrito sobre una obra de teatro del primer viaje a Socompa del entonces ferrocarril Huaytiquina, trazado internacional hacia Antofagasta, hoy el mundialmente conocido Tren a las Nubes.


sábado, 14 de enero de 2017

LA HISTORIA CONTADA POR SUS PROTAGONISTAS SALTA, PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX




MYRIAM CORBACHO
RAQUEL ADET

AGRADECIMIENTOS

Quiero recordar a María Inés Morey. Ella soñó con este libro y comenzó a escribirlo. El cáncer no le permitió terminarlo. María tenía una fachada de mujer dura pero en lo íntimo la vida la penetraba hasta el infinito, no podía defenderse del dolor, eso es lo que me hizo quererla.

En la inconsciencia de la agonía pedía los zapatos para ir a la escuela, lloraba en silencio y pedía: "solo quisiera que me dejen terminar el libro". Cuando iba a su casa ella aparecía entre los rosales y me recibía con un beso. Recuerdo sus ojos, su sonrisa. Pienso en la manera en que la muerte nos arranca lo poco que tenemos. Siento que este libro le pertenece y se lo dedico.

Raquel

A Silvia, hija y amiga; Aldo y su interminable ternura
Raquel, compañera de ruta; María Elina, amiga entrañable;
Estelita querida volteriana; Cuqui, la exquisita sensible;
Héctor por su tolerancia, enorme paciencia y generosa colaboración,
y la querida María Eugenia (Quena) curadora de almas.
En fin, a todos nuestros informantes que, con deferencia y gracia
nos brindaron recuerdos llenos de riqueza y saber.

Myriam



PRÓLOGO

El presente texto histórico pretende ser un buen reflejo de los hechos humanos que conformaron el proceso histórico y sociológico de Salta. Que ilumina, sin ser iluminista, aunque sea en parte, el aporte y el papel de los protagonistas de esa lucha de la cual surgió con dolor y sangre la modernidad actual. Se sabe que estas empresas pioneras se elaboran cuando la voluntad y la capacidad profesional están en la base desde el inicio.

Tratar el cambio social, con la complejidad con que en la provincia de Salta se dio durante el intenso y violento Siglo XX, presupone una tenacidad casi ominosa. Esta crónica intenta reflejar la lucha contra la persistencia de grupos y sectores sociales poderosos que hasta hace pocas décadas parecían inconmovibles; dejar en claro los procesos populares que socavaron y modificaron esa monolítica solidez tradicional, es el tema que aquí nos ocupa. Con respuestas más o menos rápidas o eficaces las incitaciones de la modernidad puede decirse que de algún modo comenzaron a ser satisfechas.

Hurgar en la dialéctica del proceso nunca lineal, plagado de contradicciones -como que los actores son humanos- con objetivos cambiantes, necesitó una lucidez y atención siempre alertas ante la tentación del esquema fácil y la respuesta apresurada. Tampoco el prologuista desea distribuir elogios y adjetivos gratuitos por amistad y prodigalidad, pese a que tenga ciertas dudas con respecto a algunas cuestiones menores. El trabajo no abreva, pues, en los odres obsoletos de la justificación -la famosa "hechología" de ciertos trabajos de ciencias sociales- irracional de que lo que sucedió bien sucedido está, sino en el de la historia como un producto típicamente humano. Se debe desestimar también toda posible vinculación espúrea: las autoras no son primas pobres de familias tradicionales. Se da fe a lo largo del libro de un profundo espíritu democrático, sin por ello ocultar hechos que fueron la negación o la maligna modificación de algunos principios importantes de esta filosofía de vida, cuyas fisuras e imperfecciones permitieron la aparición de procesos "gatopardistas"; ellos se pueden apreciar en la realidad argentina de hoy con la profunda crisis que nos aqueja; Lampedussa siempre tendrá seguidores.

Conviene resaltar también la pertinencia del uso que aquí se hace de la Historia Oral. Si bien este procedimiento no es nuevo, permite la expresión de los actores anónimos y de los sectores a quienes representan, superando la tradicional hegemonía del discurso político como única explicación. No es un mérito menor, pues, haber superado el papel descriptivo de la vieja historiografía. Esta renovación metodológica permite apreciar más fecundamente los testimonios logrados.

No resulta ocioso destacar la relevancia teórica que surge de las remembranzas de los actores -concretos, de carne y hueso- que aquí se explayan. Más de cinco décadas después de los hechos, sus dichos son contundentes y ponen la necesaria carnadura pasional que confirma el relato histórico, con su cuota de convencimiento humano. Ellos ratifican así, que de lo que fue fuego mucho más que cenizas quedan; que si ayer pudo parecer exacerbación temporal de trinchera o reacción temperamental en el calor de la lucha -contra enemigos poderosos y acostumbrados al uso y abuso del poder- hoy es serena convalidación.

Todo este bagaje testimonial redime a la larga duración histórica de su lastre de cómoda exposición racional y abstracta y le brinda el necesario anclaje y compromiso con la empiria que le dio origen y fundamento.

Ya no resulta, de esta forma, una historia "lavada" donde la pasión de los contendientes sólo se justifica para una liviana exposición del mensaje. No intenta ser la formulación de un relato -típico de manual escolar para no escolares- de esas historias, que mucho hemos padecido, basadas casi siempre en el eterno acuerdo o la componenda, que el historiador o plumífero oficial, nos brindaban para explicarnos el aporte humano al reino impoluto de las ideas; al avance unilineal del progreso y las instituciones. A la formación de la Patria -la "Patria boba del ensayista lúcido"- ese canto al destino peraltado de las mieses y las vacas, hacia la integración universal con todos los hombres y países de buena voluntad. Se intenta aquí otro discurso.

El violento e intenso cambio social, que presupone el pasaje de lo tradicional a lo moderno no puede entenderse con frases simples, amables y gratuitas. El conflicto queda explícito como el vehículo social de la lucha de sectores, que pugnan por imponer sus ideales y derechos en el marco de una sociedad patriarcal y tradicionalista, que ya no expresaba ni lograba contener a sus actores enfrentados. El corset societario, bien tramado durante más de cuatrocientos años, cedió en parte ante el ímpetu de la andanada modernista y se debió reelaborar un nuevo entramado social. Los forcejeos dejaron su saldo de muertos, heridos y contusos. La lectura de esta crónica violenta, no disimula el accionar de mecanismos más sutiles por los que muchos actores mutaron, mas o menos eficazmente, cambiando sus modalidades y sus roles para continuar en el juego, pero ya con otra imagen. El gatopardismo no es aquí algo extraño y exótico, al calor de las nuevas alianzas configuradoras de una pirámide social reformada, modernizada y perfilada hacia otros destinos.

Este fue un destino casi manifiesto hacia la industrialización y el desarrollo planificado, que significó, en ese momento, una polémica y una lucha social sin cuartel. Entre los actores, unos atacaban la rémora de lo que no tenía destino pero se negaba a modificarse y otros no le veían porvenir a lo que ya era una realidad visible. En Salta, como en todo el sur de América, la batalla contra el subdesarrollo mental y material, enfrentó a los sectores lúcidos y solidarios contra los retardatarios. La lucha fue desigual y el saldo está a la vista. Así, gracias a esa lucha y el sufrimiento humano de tantas personas pudo surgir un nuevo perfil de comunidad orientado hacia la concreción de la reforma del agro y de la industrialización urbana. Un saldo a destacar del desenvolvimiento de todo este complejo proceso es la aparición, en el marco de las reformadas estructuras sociales, de nuevos grupos. Distintos sectores medios se ampliaron con el surgimiento de nuevos roles y actores, devenidos de los procesos de especialización a partir de una mayor división social del trabajo.

Lic. Héctor Lucien.


PALABRAS PRELIMINARES

"En vosotros yo encuentro la verdad más profunda
Oh, pequeños habitantes del mundo"
Vicente Aleixandre1

Utilizaré este breve espacio para referirme a la historia provinciana, dejando aclarado que se trata de un punto de vista personal, sin más pretensión que la de expresar algunas ideas.

En Salta, los dueños de la tierra se apropiaron también de la palabra oral y escrita. Nos dieron su versión de la historia, tal como la deseaban para perpetuar su poder. Construyeron sus mitos y leyendas. Sangre pura y azul, damas y caballeros selectos, ellos los heroicos, los sabios, los beneméritos, el compendio de todas las cristianas virtudes, el resumen de la humana grandeza, los padres fundadores.

Así, durante cuatro siglos, a través de crónicas y documentos y desde fines del siglo XIX, de las obras de Bernardo Frías, Atilio Cornejo, Ernesto Aráoz, Manuel y Miguel Solá, Palermo Riviello y otros, tuvimos una sola visión de la historia, una imagen de la realidad. Sin desconocer su importancia, es preciso decir que esa historia fue la apología de una minoría que se vio a sí misma como fundadora de la patria chica.

Solo en tiempos recientes, desde 1970, fecha en que el joven historiador Gregorio Caro Figueroa publicó su "Historia de la Gente Decente", aparecieron voces que buscaban romper ese largo monólogo y abordar el pasado con otra mirada, cuestionadora y crítica. Ese libro polémico marcó un antes y un después en la historiografía salteña.

Pero, entonces, ¿qué pasó con los otros en esa historia estrecha, tan semejante a un álbum familiar? Fueron reducidos a una masa anónima, mirados con desprecio desde arriba, a través de prejuicios raciales y sociales, descriptos -más bien enmascarados- por quienes no tenían ojos para ver la realidad de la gente del pueblo. Y todo ese universo se fue quedando a oscuras, casi omitido, ausente.

Así, los libros dicen que al Tucumán lo hicieron un grupo de españoles lidiando con la indiada salvaje, y apenas se mencionan los trabajos de los miles de indios repartidos al fundar las ciudades para "servir como en galeras". A poco de surgir Santiago del Estero tenía cuarenta y ocho vecinos agraciados con doce mil indígenas. En Córdoba cuarenta pobladores poseían otros doce mil, en Salta treinta encomenderos se adueñaron de mil ochocientos y fueron ellos quienes abrieron los caminos, trabajaron en las minas y obrajes, tejieron el algodón y el lino, recogieron la miel de las abejas, labraron, cultivaron y cosecharon los campos, criaron el ganado, construyeron las casas y cabildos, iglesias y conventos, desempeñaron todos los oficios, sustentaron con sangre la economía y la sociedad colonial.

Aquí, desde el comienzo, todo se hizo "a espalda de indio", pero esto siempre fue considerado un episodio sin mayor trascendencia pues los historiadores siguieron viendo al indio con los ojos del blanco, es decir, como animal de carga. No se metieron en la piel del indio ni expresaron su drama. Por eso emplean palabras como "pacificación", por eso no valoran su colosal aporte y no rinden tributo al heroísmo con que defendieron su tierra. ¿Acaso podrían los indios reconocerse en esos libros, verse representados, leerlos y sentir que están allí? Claro que no. Porque una historia vista a través de sus ojos y narrada por ellos no ensalzaría las virtudes del Virrey Toledo, no cantaría loas al coloniaje ni levantaría monumentos a los conquistadores mientras no hay en la ciudad estatuas, calles ni plazas que recuerden sus luchas y sus héroes.

A mediados del siglo XVII, después de casi un siglo de resistencia, diaguitas y calchaquíes de los Valles fueron finalmente derrotados pero la conquista de las selvas del Chaco fue distinta y mucho más lenta. Solo concluyó con la campaña iniciada en la década de 1880.

Para entonces -dice Myriam Corbacho- el indio de nuestro Chaco había perdido su belicosidad, derrotado, al margen de la vida, buscaba refugio en el alcohol o en la profundidad de los montes. Un raro y precioso documento de la época expresa la protesta de los indios chaguares al ser despojados de su territorio. Llegado el momento de abandonar la tierra, el más anciano de ellos habló así:

[...] somos nosotros pobres pero no inútiles, ni vivimos en perpetuo descanso, más bien nosotros somos la fuerza de los cristianos, los brazos de la industria. ¿Acaso hay cristiano que adelante en su hacienda y labranza sin los indios? [...] Mas nosotros no hacemos cuenta de nuestra vida y nuestra sangre toda se ha de derramar para defender nuestros derechos [...] Ni vivos ni muertos han de sacarnos de nuestras tierras [...]"

Cuando soldados y frailes misioneros anotaron lo que estaba pasando con los indios, a veces lo hicieron con indignación y piedad, pero ignoramos lo que pensaban y sentían ellos. Así fueron despojados también de la memoria.

Cuando la guerra de conquista, la explotación brutal, las hambrunas y pestes diezmaron a la población nativa, los colonizadores usaron "mano de obra esclava" y los mestizos, mulatos, pardos, sambos, morenos y todo el abanico de rasgos y colores producido por el mestizaje racial y cultural, pasaron a integrar el universo social de los grupos marginales, pero la historia poco se interesó por ellos. Solo fueron tratados de soslayo, en contraste y relación con los dominadores, en función del poder, que es mirar por un ángulo muy estrecho, por eso ignoramos más de lo que sabemos y todavía está por escribirse una auténtica historia de los grupos populares de Salta.

Cuando Güemes encabezó la lucha por la independencia, un sector de la llamada "clase principal" lo secundó y otro planeó su muerte. El gaucho, el campesino pobre de a caballo, luchó a su lado sin vacilaciones y se sacrificó por una libertad de la que nunca fue beneficiario. Acabada la guerra siguió siendo para la oligarquía uno más de sus subordinados. Recién desde fines del siglo XIX, cuando comenzó la devoción por Güemes, hablaron de los gauchos como heroicos guerreros en todos los discursos, pero esos "centauros" permanecieron sumidos en la ignorancia y la pobreza. En 1921, en ocasión de celebrarse el centenario de la muerte de Güemes, el uruguayo Luis Herrera los llamó "evangelizadores sin evangelio, libertadores sin patria, apóstoles sin reino" y en 1936, después de su visita a Salta, Alfredo Palacios escribió:

[...] Vi los ranchos en que viven los descendientes de los gauchos de Güemes, heroicos también estos en su miseria y su dolor sin protestas.

Ya en pleno siglo XX lo que calló la historia fue aflorando en la literatura, sobre todo en los años '40 cuando, dice Walter Adet:

"Dejó de ser patrimonio casi exclusivo o privilegio de una determinada clase social y el pueblo empezó a incorporar sus nombres a las letras provinciales".

Desde entonces poemas y narraciones fueron documentos de profundo contenido social, la denuncia de una dolorosa realidad.

Si la historiografía en Salta ha sido el discurso del poder, vamos a señalar otro discurso, pero para eso hay que liberarse, desprenderse de viejas anteojeras. El desafío es volver atrás y comenzar de nuevo, entrar a nuestra historia por otra puerta grande para poder mirarla a través de otros ojos.

Porque la historia es ante todo diálogo del hombre con sus raíces, diálogo a menudo trágico en el que buscamos comprender la realidad. Y en ese diálogo deben estar presentes todos los actores del pasado para hacer oír su voz y darnos su percepción de los hechos. En ese intercambio de experiencias vitales, en ese juego enriquecedor de discusión y debate, de comparaciones y contrastes, construiremos una memoria histórica integral, sin mutilaciones ni omisiones. De no ser así la historia, "esa madre de pueblos" se convierte en una mordaza, en otro instrumento de control y dominación.

En este libro, mas que hablar de los gobernantes preferimos detenernos en los gobernados, reflejar la vida del hombre común, porque ¿quiénes hacen la historia? ¿los grandes personajes, los que mandan? Recuerdo una frase de Ettore Scola.

"La historia, la verdadera historia, se va haciendo según la marcha de millones y millones de gentes del común. Esa gente es, a la larga, más importante que césares y napoleones".

Lo que realmente importa es el contenido humano de los acontecimientos. Por eso quisimos adentrarnos en la vida de tantos seres anónimos, conocer sus asuntos, entrar a los rancheríos de los suburbios, conversar con los lustras, caminar con las prostitutas, hablar de otros poderes y otras epopeyas. La epopeya de los peones de los ingenios bajo el sol quemante del trópico, esos indios con "ojos duros, agujeros fogueados en madera de trabajo y servidumbre", la epopeya de los hacheros de los obrajes y "los mineros amarillos", la de las madres cargadas de hijos que obraban verdaderos prodigios para darles de comer. Trasladar al papel la lucha sin tregua de los inmigrantes, el trajín de lavanderas y cocheros, el ruido de los tarros de los lecheros, las conversaciones de domésticas y verduleras. Toda esa humanidad que día a día lleva adelante la vida de la sociedad. Gente que no recibió nada, no tuvo oportunidades y sin embargo tuvo valor para sobrevivir contra todas las miserias. Gente que no tomaba parte en las decisiones de los poderosos pero tenía que sufrirlas, pues mientras el poder va, tantas veces, a contramano de la humanidad y de la vida, es la modesta gente el cimiento que lo sostiene todo.

Quisimos realzar la dignidad del trabajo, rescatar las humildes ocupaciones y oficios, rendir homenaje a los dirigentes y trabajadores que, venciendo toda clase de temores, lucharon tenazmente por organizarse para defender su derecho a una vida mejor. A los ákratas -palabra que suena como chancroso, leproso, o alguna otra enfermedad contagiosa- a los anarquistas como don Riera, que recorrían los pueblos hablando del día en que "la tierra se multiplicará como los panes y los peces y será de verdad para todos", a los socialistas como Ramón Cardozo, que gastó su dinero en publicar libros de poetas salteños, a los comunistas como Juan Benachio, que pasó su vida luchando sin esperar nada a cambio.

Por eso fuimos a buscarlos, para conversar con ellos. Los ancianos dicen: "¿la rusa María? ¡Oh!" Y ahí está todo. Sus historias nos enseñan lo que no encontramos en las páginas más sesudas y eruditas, pues ellos no recuerdan sino reviven sus vivencias. Sus recuerdos tienen el sabor irreemplazable de lo vivido, la fuerza de la propia experiencia y eso es bellísimo, algo que ningún analista puede brindar. Es que "no se ha citado todavía libro más jugoso que el muy áspero y sabio de la experiencia, escrito en la propia carne por las zarzas del camino".

A veces son fragmentos, pedazos de recuerdos donde se trasunta la vida social y política, el clima moral de una época. A veces es una sensación, un silencio, una inflexión de voz y el pasado resurge de pronto, se revela, como un rayo de luz en la oscuridad.

No se debe olvidar ni por un momento que esos viejitos de inofensivo aspecto son auténticas máquinas del tiempo. Cada entrevista es una aventura y cada entrevistado un tesoro, un mundo que se nos ofrece, nos confía su intimidad. Cada uno es un paisaje distinto, con sus puntos de vista, su lenguaje, reacciones y características, sus emociones y con ellos nos alegramos y sufrimos.. Tal vez no lo sepan pero nos acompañan siempre. Aquí está don Benito, que nos recibió diciendo: "¡Eh, pero ustedes quieren que me metan en cana!, aquí está doña Sara Adela, esa mujer frágil y amorosa pero firme como una roca y también doña Hortensia con su hija desaparecida.

Pienso en don Vicente, que vino a hablar con nosotras y murió a los pocos meses. Así son las cosas, un anciano pasa a nuestro lado todos los días, con su bigote, su saquito, y ni lo advertimos, miramos sin ver, solo al escucharlo comprendemos lo que tenía para darnos.

A todos agradecemos profundamente su confianza y generosidad.

Un duende burlón me llevó a casa de Myriam, a quien agradezco toda su paciencia. Las dos pusimos un enorme esfuerzo en este libro, pero ella puso el conocimiento y la experiencia. No se si logramos nuestro propósito pero se que lo hicimos con pasión y sinceridad.

En su casa, en ese cuartito de trabajo en el que pasamos tantas tardes juntas, riendo y conversando, me sentí a salvo de la soledad. Y ella no sabe cuánto le agradezco sus jugos de fruta, sus panes, sus tecitos, los detalles dulces, los pequeños cariños, sin los que no vale la pena vivir.

Raquel Adet

INTRODUCCIÓN

"Recordaba recuerdos enredados entre recuerdos
y él siempre luchando por aclarar"1
Alfredo Bryce Echenique.

En la década de 1960, investigadores norteamericanos ampliaron los horizontes de la historia al incorporar las fuentes orales como documentos históricos relevantes. Esta metodología nos permitirá rescatar para la historia local a:

"[...] actores anónimos y en esferas mucho más diversificadas de la historia humana, su interés no solo son los actores políticos, también lo son las fuerzas contestatarias de la oposición de los movimientos sociales"2

Irrumpen así, en el sacro templo de la historia, personajes anónimos: trabajadores, peones, artesanos, oficinistas, militantes, amas de casa, empleadas, prostitutas, campesinos, domésticas. Sus vidas son lazos de unión entre el entonces y el hoy. Sus experiencias se convierten en fuentes de reflexión y reconstrucción del pasado cercano.

La investigación propuesta busca "hacer la historia de Salta" con pluralidad de intervenciones. Su fuente principal es el uso reflexivo de la memoria. Esta memoria es ajena a las dimensiones convencionales del tiempo. Tiene su propio tiempo y en él buceamos, en busca de nuevas claves interpretativas. Consideramos difícil superar los laberintos de los recuerdos, es un juego riesgoso, no hay leyes generales pero sí, procedimientos históricos y criterios interpretativos proporcionados por las ciencias sociales. Estos hacen posible acercarnos a las inconsistencias del discurso "autobiográfico", nos permiten compatibilizar la fidelidad del discurso y su posible ordenamiento para hacerlo inteligible.

En las conversaciones, cuando el entrevistado vuelve a contar su historia, no es un repetir, es un nuevo recordar, un volver a reinterpretar el pasado. Surgen así, desde nuestro presente, nuevos y motivadores interrogantes y muchos de ellos encuentran respuesta en la memoria del informante.

Para el historiador, todo documento -tanto escrito como oral- debe pasar por idéntico tamiz crítico. Si nos inclinamos por la oralidad, debemos verificar la autenticidad de los testimonios, constatar en tiempo y en forma las cuestiones expuestas por los entrevistados, sus relaciones generacionales, comparar los diferentes testimonios y, si es posible, realizar compulsas con documentos escritos.

La interacción del binomio entrevistador-entrevistado presupone, por una parte, experiencia, preparación previa de las entrevistas, delicadeza y capacidad para establecer lazos de confianza y aceptación mutuas. Por el otro, buena memoria y capacidad para percibir: realidades sociales, sistema de valores, mentalidades, prejuicios, en fin, todo aquello difícil y hasta imposible de ser visualizado en documentos escritos.

La Historia contada por sus protagonistas implica: conversaciones, largas búsquedas, encuentros casuales. Todo esto conforma una verdadera "bola de nieve" que nos condujo a encuentros con salteñas y salteños ansiosos por relatar, con lucidez, entusiasmo y, hasta sentido del humor, la historia de sus vidas.

Son relatos descarnados de observadores curiosos y, al mismo tiempo, actores de la Historia local. Pertenecen a esos grupos humanos que, viviendo su vida cotidiana, construyen inconscientemente la historia. Todas sus remembranzas son cantera inagotable de revelaciones que, entre respetuosas y burlescas, permiten visualizar síntomas de animosidad general hacia prácticas sociales y políticas que empañaron sus vidas. Escuchar estas historias nos ayudó a comprender como el tiempo neutraliza emociones, sentires y, hasta las rutinas dolorosas, adquieren otro significado. También aprendimos a interpretar: silencios, pausas, tonalidad de las voces, rupturas del lenguaje y hasta la mímica con las que enfatizan y reafirman sus relatos.

Todos los informantes recuerdan, ilustran y afianzan realidades de una época determinada. Ellos pertenecen a diferentes grupos socio-económicos e ideológicos. Todos o casi todos muestran, con singular claridad, las agudas aristas sobre las que vivieron en contacto con los poderes de turno, las inconscientes barreras mantenidas por prejuicios, mentalidades y costumbres aceptadas en determinado momento y hoy criticadas y hasta repudiadas.

Consideramos todos los testimonios como elementos invalorables pues nos permiten atisbar en una realidad poco analizada, confirmar episodios raramente explicitados en la historia local. En fin, otra forma de conocer la Salta silenciosa y profunda. Poder reconstruir a través de los tortuosos caminos de la memoria y con sus voces, la zaga de los primeros pasos de los grupos dominados, hacia la concientización política.

Los testimonios recogidos nos permitirán investigar diversos aspectos de la Historia Social: oficios, pobreza, conflictos, acciones, actitudes, creencias y realidades que la Historia oficial o no les da importancia o prefiere olvidar. Estos actores sacan a la luz y reinterpretan ese universo en el cual las opciones muchas veces fueron: pobreza, cárcel, exilio y, tal vez la muerte.

Lo expuesto nos lleva a la convicción de poder rescatar la subjetividad con dimensión epistemológica en el nivel político- social de esos pasados oscuros y fragmentarios. Para ello contamos con valiosos testimonios orales de personas nacidas en los albores del siglo XX, a quienes tuvimos la suerte de conocer y escuchar.

El eje del trabajo está centrado en historias de vida y propone el estudio de la historia local desde otros ángulos. Los títulos de cada uno de los capítulos tratan de reflejar las creaciones y recreaciones de nuestros informantes. Junto a las historias de vida, entrecruzamos nuestras propias reflexiones, el estudio de los medios de comunicación escritos (diarios, periódicos, revistas, discursos, libros, etcétera) y no escritos (radio y cine) en los que se perciben claramente los mensajes del sector dominante. Estos juegos de redes y cruzamientos permiten atisbar la cosmovisión de dominadores y dominados.

Es preciso aclarar que ponemos, a lo largo del trabajo, énfasis especial sobre los grupos dominados. Así, estudiaremos, la situación de trabajadores urbanos y del campo, el desarrollo y organización de gremios y sindicatos, el trabajo inacabable de mujeres y niños y el quehacer de los primeros anarquistas, comunistas y socialistas en Salta.

El libro comienza con las medidas tomadas durante el primer gobierno de Yrigoyen para imponer en Salta la Ley Sáenz Peña. Sigue el turbulento gobierno de Joaquín Castellanos, el salto del Ejército al escenario político y la llamada Década Infame, para finalizar con el golpe militar de 1943.

Notas de la Introducción

1 (1992) Bryce Echenique, Alfredo "Tantas veces Pedro" Barcelona. Anagrama. P. 146.

2 (1992) Moss, W, Portelli, Fraser. "Historia Oral." Buenos Aires. Centro Editor América Latina.


Hacer clic para ingresar en el Capìtulo:

CAPÍTULO I
UNA VIEJA ANTINOMIA: TRADICIONAL - MODERNO



CAPÍTULO 2
PRELUDIOS DEMOCRÁTICOS. DIVERTIDO TESTIMONIO ORAL



CAPÍTULO 3
JOAQUÍN CASTELLANOS, FRUSTRADO INTENTO DE MODERNIZACIÓN



CAPÍTULO 4
ECONOMÍA: ASPECTOS GENERALES



CAPÍTULO 5
1930, SALTA REGRESA A LA TRADICIÓN



CAPÍTULO 6
LA SOCIEDAD TRADICIONAL


CAPÍTULO 7
LOS OFICIOS


CAPÍTULO 8
FIESTAS Y DIVERSIONES


CAPÍTULO 9
PROBLEMAS URBANOS. LA VIVIENDA



CAPÍTULO 10
FUNDAMENTOS DE LA ESTRUCTURA SINDICAL


CAPÍTULO 11
PARTIDOS POLÍTICOS MINORITARIOS


CAPÍTULO 12
HACIA UNA NUEVA ÉPOCA


BIBLIOGRAFÍA
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